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Bonsái Pino Budista

Aunque el bonsái pino budista no es especialmente común, se trata de una de las especies de pino más conocidos dentro de la cultura asiática y oriental. Además de ser particularmente queridos dentro de las creencias budistas. Sus hojas son lanceoladas de un tono verde oscuro, similares a las de los bonsáis de tejo.

Cuidados bonsái pino budista

Es conocido es uno de los que más ha durado  en la cultura del bonsái, se ha mantenido muy fijo dentro de los diferentes aspectos que se le puedan tener a consideración como lo son, su forma, su estética o su resistencia.

Aunque el bonsái pino budista se desarrolla saludablemente en climas templados o mediterráneos, se le ha llegado a ver en cumbres asiáticas en los cuales la presión atmosférica es muy densa.

Características

  • Su tallo posee una gran resistencia a los elementos, mas sin embargo sus hojas raíces no aguantan el calor.
  • Sus hojas en forma de espigas son su signo más representativo.
  • Es capaz de administrar su propias reservas de agua en situaciones extremas.
  • Presenta marcas como lunares dentro del tronco.
  • Sus copas se pueden ir transformando con el paso de los años y formar una especie de pisos.

Cuidados del Bonsái Pino Budista

  • Ubicación: el bonsái pino budista es uno de esos «bonsáis de interior». Se trata de una especie de climas templados, aunque podemos colocarlo en el exterior en resguardado de los climas incidentes y de las heladas. En verano es recomendable que disfrute de las primeras horas del sol, protegiéndolo de los rallos directos en las horas más cálidas. En invierno debemos tenerlo en el interior de la casa a una temperatura de 15-20 ºC.

 

  • Riego: debemos intentar mantener el suelo ligeramente húmedo, evitando regarlo en exceso y los encharcamientos. No le favorece en su desarrollo las aguas muy calcáreas. En verano, si lo situamos en el exterior, debemos regarlo con abundante agua y unas dos veces al día, dependiendo del estado del suelo. Un riego en exceso puede terminar pudriendo sus raíces.

 

  • Sustrato: el sustrato recomendado para el bonsái pino budista es akadama mezclada con un poco de grava volcánica que favorezca el drenaje del suelo. En una proporción aproximada de 70% akadama y 30% greda volcánica.

 

  • Poda: se trata de una especie de bonsái que responde especialmente bien a las podas, la cuál estimulará notablemente su crecimiento y desarrollo. La poda de las puntas de las espigas se debe hacer en manera cursa, ya que en muchas ocasiones las ramas y las hojas tienden a chocar entre sí, y al crecer mucho se comienzan a quebrar haciendo imposible su cuidado en manos inexpertas. Deje crecer los nuevos brotes unos 10 cms antes de cortarlos. Cortando los tallos con cuidado y no las hojas.

 

  • Trasplante: en otoño antes de la llegada del invierno. Los bonsáis de pino budista jóvenes deben ser trasplantados cada 2-3 años y los adultos cada 4-5 años. Durante el trasplante, no debemos podar demasiado las raíces y asegurarnos de que el suelo en el que lo coloquemos presentará un buen drenaje.

 

  • Reproducción: tanto por semillas como por esquejes. Si vamos a utilizar esquejes para crear un bonsái pino budista, necesitará tierra tibia para poder enraizar.

 

  • Plagas y enfermedades: se trata de una especie que apenas es atacada por plagas o enfermedades. Si situamos nuestro bonsái en algún lugar de clima inapropiado (por ejemplo, al sol en las horas de más calor del verano con aire seco) podrían aparecer escamas o ácaros.

 

 

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