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Bonsái Arce Japonés

El bonsái Arce Japonés o bonsái de 5 puntas, es originario de Japón, China y Corea.

Su nombre científico: Arce Palmatum proviene de la forma de sus hojas, dispuestas en 5 lóbulos puntiagudo en forma de la palma de una mano.

El color de su corteza se presenta entre los colores verdes y rojo en aquellos árboles más jóvenes y según madura, adopta un color gris o marrón.

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A finales de primavera, entre los meses de Mayo y Junio, comienzan a producir unas flores en forma de racimo de un color verde-amarillo; para más tarde dar unas pequeñas semillas con forma de nueces con alas.

El Arce Japonés, se trata de una especie popular entre los amantes del arte del bonsái, debido a su atractivo otoñal proveniente de sus colores amarillo-naranja-rojo.

¿Cómo cuidar un bonsái Arce Japonés?

  • Ubicación: preferiblemente a bajo la luz directa del sol. Son bonsáis de exterior que aguantan bien el frío. Aunque debemos tener cuidado cuando las temperaturas bajen de los 10ºC o en las horas de máximo calor del verano.
  • Iluminación:  se trata de una especie que requiere una gran cantidad de horas de sol, por ello. Debemos procurar siempre una fuente natural de luz solar. En caso de grandes heladas, podemos recurrir a una alimentación lumínica  de luces de crecimiento artificial para bonsáis. En los meses de Julio y agosto, debemos proteger nuestro bonsái de la luz directa del sol en las horas donde este incide con más fuerza.
  • Riego: el bonsái Arce Japonés, requiere de un riego con agua libre de cal y con valores neutrales de PH. Si nuestro bonsái se encuentra con un sustrato que permita un drenaje correcto, el riego deberá hacerse de forma diaria (dos veces al día en los meses de verano).  Si tenemos situado nuestro bonsái en una maceta con un sustrato que dificulte su drenaje, debemos tener cuidado y disminuir la cantidad de agua en cada riego, para evitar hongos y encharcamientos.
  • Sustrato: el sustrato recomendado para el bonsái Arce Japonés es un sustrato 100% Akadama.
  • Abonado: cuando hablamos  de un bonsái aparentemente adulto, lo correcto es utilizar abonos sólidos orgánicos, el cuál le aporta todos los micronutrientes necesarios y de una forma lenta y suave. Si se trata de un bonsái aun joven y buscamos un crecimiento fuerte, podemos hacer uso de un abono líquido en dosis semanales. Siempre es recomendado evitar abonos con altas concentraciones de nitrógeno.
  • Trasplante: Una vez cada dos años. Esta especie de bonsái tiene un crecimiento notablemente fuerte de sus raíces, lo cual se traduce en que dichas raíces ocuparan por completo toda la maceta en poco tiempo. Por ello, aprovecharemos el trasplante para hacer una poda de sus raíces de forma severa, al tiempo que esparciremos un poco de roca volcánica en la parte baja de la maceta.
  • Poda y pinzado: el pinzado de ramitas y de brotes puede realizarse a lo largo del seño. Por su parte, la poda de las ramas más fuerte debe hacerse en otoño (en caso de que presente un crecimiento excesivamente rápido en sus callos, podemos hacerle podas superficiales en verano). Debido a la alta vulnerabilidad que presenta el Arce Japonés a los hongos, debemos tener un poco de pasta selladora cerca.
  • Defoliación: la defoliación consiste en despojar al bonsái de todas sus hojas durante el crecimiento. Debe realizarse una vez cada 2/3 años al principio del verano, eliminando todas sus hojas y aquellos brotes pequeños, dejando únicamente los tallos mayores.
  • Plagas y enfermedades: el bonsái Arce Japonés se trata de una especie muy resistente a las plagas. Es atacada inusualmente por áfidos, que puede ser eliminada fácilmente con un insecticida habitual, o haciendo uso de un poco de aceite de Neem.

 

 

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